Morgan
La mañana paso y seguíamos enredados entre las sabanas, bueno, las sabanas, el sillon, la isla de la cocina, el baño, el piso de la habitación, parecía que Sasha era inagotable y cada vez que me tocaba yo me encendía y las cosas se ponian muy calientes.
Despues de que no bañamos, por separado, salimos rumbo a la manada alrededor de las cuatro de la tarde. Ibamos charlando de nuestras manadas, habíamos salido de la ciudad y estabamos en el camino cuando siento que la mano de Sasha toma la