Morgan
Estaba felizmente agotada, perdí las veces que Sasha me hizo llegar al orgasmo. No solo era un amante experto sino que también muy generoso. Me sentía tan bien, envuelta en unos gruesos brazos, que no quería despertar, pero quería lavarme los dientes y ducharme, ya que estaba toda pegajosa, lentamente abrí mis ojos, solo para encontrar unos ojos muy celestes que me miraban.
-buen dia-decía Sasha sin quitarme los ojos de encima.
-buen dia ¿estamos bien?-pregunte, era horrible en esto pens