Eva
Si hay algo que me molesta es visitar a los lobos, cuando descubrí que era pareja de nada más ni nada menos que del rey de los lobos, el famoso alfa Remo, me dió un ataque de ansiedad. No me gustan los lobos, son posesivos, de sangre caliente, gruñen por todo, son demasiado protectores, llegan a ser asfixiantes en cuanto a las libertades, no conocen el espacio personal, además tienen un impulso sexual tan elevado que es imposible concentrarse en algo más, porque solamente piensan en sexo. P