Salí de mi estupor gracias a las agradables palabras de mi hermano, pero también porque note como mi compañera me miraba. Alcance el pantalón que me ofrecía Melodina y sin dejar de mirarla me lo puse. Luego, me incline a su lado, quería hablar con ella, tranquilizarla, pero no me salían las palabras. Una vez más fue uno de mis hermanos que me saco de mi parálisis.
-bienvenida a la familia Antonia-decía Ivan acercándose, pero aún a una distancia prudente de mi compañera.
-te abrazaría para dart