Mundo ficciónIniciar sesiónConduzco sin rumbo por la ciudad, no me atrevo a regresar a casa todavía; necesito calmar esta rabia candente que corre por mis venas.
«¿Cómo se atreve ese maldito?».
Quiero gritar. Gritar hasta desgarrar mi garganta.
«¿Cómo se atreve a amenazarme de esa forma tan vil?».
Por mi rostro caen lágrimas de frustración, dolor y furia. Mis nudillos están blancos de tanto apretar el volante y m







