59~ Una traición dolorosa.
Aurora sintió que toda la realidad del peligro caía sobre ella cuando Franco le puso el chaleco antibalas que les había dado el capitán Bernal. El hombre se la quedó mirando y le dio un beso en los labios.
— ¿Estás segura de esto? — le preguntó Franco y Aurora asintió con seguridad.
— Claro que te acompañaré, no te dejaré solo en este momento.
— Temo perderte — le dijo él y Aurora negó.
— Eso no pasará, te lo prometo.
Franco le puso un auricular y escuchó la voz de Pietro que se quedaría en el