Dante solo sonrió, una sonrisa oscura y perversa que prometía placeres inimaginables y deleites prohibidos.
—Vamos a divertirnos mucho juntos —ronroneó, sus dedos recorriendo mi cuerpo en una caricia ligera como una pluma—. Solo espera y verás.
Me estremecí de anticipación, mi cuerpo ya vibrando de necesidad. Sabía que me esperaba el viaje de mi vida… un viaje que me cambiaría para siempre.
Y mientras los labios de Dante encontraron los míos una vez más, me rendí completamente a su toque, lis