POV de Elara
La cabeza me daba vueltas por la posición, tan expuesta y vulnerable, pero el hambre en sus ojos lo hacía excitante. Me sujetó firme, los músculos flexionándose bajo su piel, y me metió la polla de un solo golpe poderoso.
Me folló sin descanso, miradas clavadas: sus ojos oscuros ardiendo de necesidad y algo más suave, sin nombre, brillando en el fondo. Las venas se le marcaban en la frente, el cuello tenso por el esfuerzo, pero no apartaba la vista. Yo tampoco podía.
Bajé la mirada