Esta noche era el baile de máscaras anual que mi familia organizaba cada año. No era solo una fiesta: era una tradición, algo que se venía celebrando durante generaciones. La gente lo esperaba con ansias, se vestía para la ocasión y susurraba sobre él como si fuera el evento más importante de la temporada. La mansión había sido preparada durante días; cada rincón, fregado y pulido hasta que los suelos de mármol brillaban como espejos. Las arañas de cristal del techo centelleaban con cientos de