Murilo
La seguí en el gesto y fui hasta la silla donde estaba sentada mi abuela, ayudándola a levantarse y caminando a su lado, algo que insistía en hacer cada vez que estaba cerca de ella, incluso cuando ella insistía en decir que no era necesario, ya que podía caminar perfectamente sin ayuda.
"Voy a estar de acuerdo con mi prima, porque he estado pensando en eso y he concluido que estoy trabajando en exceso. Necesito disminuir el ritmo o no llegaré ni a los cincuenta años".
"Pero querido, ape