Virgínia
Mariana dijo eso y se echó a reír, algo que había estado haciendo mucho ese día, y aunque estaba curiosa, no pregunté cuál era el motivo de tanta alegría y emoción. Esperaba que me lo contara por sí misma, ya que cada vez que le preguntaba algo a Mariana últimamente, siempre huía.
"Solo te lo contaré cuando me preguntes", bromeó Mariana, realmente leyendo mis pensamientos.
"He estado intentando, pero siempre te escapas. Empiezo a sentirme entrometida".
"¡Somos amigas, Virgínia! ¡Vaya t