Claire Henley llegó a las dos.
El mismo traje impecable. La misma grabadora. Pero esta vez había algo diferente en su expresión: la atención específica de una periodista que había publicado algo importante esa mañana y a la que ahora llamaban para más información.
Se sentó frente a Nadia y la miró directamente a los ojos.
"Quieres que tu testimonio quede registrado", dijo.
"Completamente", respondió Nadia.
"¿Sobre todo?", preguntó Claire.
"Sobre todo", contestó Nadia.
Claire abrió su grabadora