Danielle lo miró, claramente divertida, y de pronto estalló en carcajadas.
-Relájate, solo estaba bromeando contigo, pequeño idiota. Puedes irte... no me interesas. Pareces de veinte años. Prefiero hombres mayores... son más fáciles de manejar y menos frágiles.
Abrió la puerta de golpe y lo empujó hacia afuera, todavía riéndose para sí misma.
Selene soltó un suspiro cansado.
-¿Por qué siquiera viniste a este viaje?
-Porque soy la más inteligente aquí -respondió Danielle con una sonrisa-. Ahora