“¡Aurelia!!” exclamó Clara, su voz resonando desde la sala de estar.
“¿Qué es, Clara?” refunfuñó Aurelia mientras bajaba las escaleras.
“¡Tsk!! Tú gruñona, al menos acércate,” bromeó Clara.
Aurelia puso los ojos en blanco juguetonamente. “No estoy de humor, Clara. Solo quiero coger mi botella de agua y volver a la cama.”
Entró en la cocina, ignorando completamente a Clara.
Clara se puso de pie de un salto y caminó hacia la cocina.
“Deberías comprarme flores y un buen viaje a Doha,” canturreó Cl