Juan sintió cómo el aura asesina emanaba de él, sin una ráfaga de viento, pero su ropa ya estaba ondeando.
En el patio exterior de la villa, una brisa fresca soplaba sin razón aparente, haciendo que las hojas en el suelo revolotearan caóticamente. Las aves que antes descansaban placenteramente en los árboles, como si hubieran presagiado algún peligro, empezaron a revolotear en todas direcciones con alarma.
Dentro de la casa, Jacobo de repente sintió que la temperatura a su lado descendía unos c