Juan acababa de llegar a la puerta del baño cuando ésta se abrió ligeramente, mostrando un brazo blanco y delicado, sin imperfecciones salpicado de gotas de agua.
—Date prisa y pásame de inmediato eso, — dijo una voz desde dentro.
Juan rápidamente apartó la mirada y le entregó la ropa interior que había dejado Lucía.
Después, se apresuró a regresar de nuevo al sofá, sintiéndose algo incómodo. Aunque eran prometidos, no eran pareja oficialmente.
¡Lucía parecía ser bastante abierta!
En ese momento