Las palabras de Celia no estaban terminadas, pero Juan entendió claramente lo que quería decir.
Celebrar una subasta en un crucero móvil significaba que la ubicación nunca era fija, lo cual dificultaba que los ladrones escaparan.
Además, deshacerse de alguien en el mar también era más fácil, como tirarlo al mar para alimentar a los tiburones.
De repente, Juan pareció darse cuenta de algo, su expresión cambiando ligeramente. Al ver esto, Celia, preocupada de que Juan pudiera tener miedo de ir a