Bañé a Aaron y él quiso ir a jugar con Mindy y otros niños de la manada con los que se había hecho amigo. Miré a Mason y él se encogió de hombros, asintiendo. Le preparé una pequeña mochila con un cambio de ropa por si arruinaba la suya y lo envié con las madres de la manada.
Mason tomó mi mano y me hizo girar lentamente.
—¿Qué te parece si terminamos nuestro recorrido por el territorio? —me preguntó.
Sonreí y asentí con la cabeza. Le di un beso antes de salir.
Volvimos más tarde y decidí que q