**Punto de vista de Stefano**
Raffaele se recostó sobre el asiento de cuero como un rey en su trono. Hizo girar el vodka en su vaso, sin quitar nunca los ojos de mi cara. Estaban a oscuras, observando y esperando un solo desliz.
Me aclaré la garganta. Sentí como si hubiera tragado arena seca.
"Ese es un plan brillante", dije. Las palabras tuvieron un sabor amargo en mi boca.
El rostro de Raffaele se dividió en una amplia sonrisa, dejando al descubierto sus dientes manchados de tabaco.