Mundo ficciónIniciar sesiónPunto de Vista de Marimar Oquendo
El rostro de Hapi estaba blanco como una sábana cuando lo miré. Ninguna palabra salió de mi boca. No tenía ni idea de qué hacer.Quería repetirle las mismas cosas que él me había dicho antes. Quería suplicarle que me llevara con él, que no cayera en manos de los prestamistas que lo perseguían.Pero no podía moverme. No podía hablar. Porque uno de los hombres que esperaban afuera era alguien de quien había huido durante meses.






