Cuando terminó la ceremonia, Sean y Steven eran los últimos que quedaban en el campo de entrenamiento y Steven se acercó al estante de lanzas y agarró dos, arrojándole una a Sean, quien la atrapó sin esfuerzo con una ceja levantada. Steven sonrió, "ahora que ambos somos futuros alfas, tengamos ese combate".
Sean sonrió y pasó los dedos por su lanza y cuando miró hacia arriba, sus ojos marrones se volvieron azules y los ojos negros de Steven también se volvieron azules. Ambos se miraron mientra