—Asher —Naomi sonrió al ver al chico subir a su habitación desde la ventana. Él la miró, pero sus ojos no estaban todos sonrientes como siempre—. ¿Qué pasó? —preguntó, yendo hacia él—. ¿Por qué no te presentaste a la escuela durante las últimas dos semanas? ¿Está todo bien? —se preguntó, ahora de pie frente a él y extendió la mano para ahuecar su mejilla con la palma de su mano. Sin embargo, él le hizo algo inimaginable, evitó su toque—. Oye, soy yo. Asher se alejó de ella y cuando la miró una