GRACE
Estaba temblando de miedo ahora. Se inclinó más hacia mí y una vez más me preguntó con una voz peligrosamente tranquila
"dime la verdad, cariño".
Gemí y asentí con la cabeza en señal de sí. "Usa tus palabras, ángel". Dijo dejando suaves besos en mi cuello.
"S-sí" chillé suavemente. Intenté empujarlo pero él sostuvo mis manos detrás de mí. Comencé a suplicarle que me dejara, pero él sólo me apretó con más fuerza. Estoy segura de que a estas alturas mis muñecas y mi cuello están llenos