Mundo ficciónIniciar sesiónMe negué a salir de mi habitación hasta estar seguro de que ese bastardo de Nero no estuviera a la vista.
Había estado rondando por el salón y el comedor como si tuviera todo el derecho a estar allí, a diferencia de muchos otros días. Solía estar fuera trabajando, pero no hoy, de entre todos los malditos días.Bullía por dentro, maldiciendo cada estrella que me había puesto en su camino. Por el hecho de que había matado a Marcel… lo odiaba aún más. Era peor que cuando murió






