Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en el restaurante estaba cargado de una tensión tácita. Mis labios se crisparon y apenas pude contener la risa al ver la expresión del hombre muerto frente a mí. Ya había tenido suficiente con él hacía un rato, su expresión torturada no era lo suficientemente interesante como para mantenerlo con vida.
Tan... aburrido. Mis ojos volvieron a posarse en Dante, que miraba fijamente su plato y comía en silencio como si nada hubiera pasado. Si no fuera por la ligera rigidez de sus manos, la forma en que masticaba con rigidez, sin atreverse a mirarme, habría pensado que no le afectaba. Una oleada de orgullo me recorrió en un momento emocionante. Estaba aprendiendo a controlarse. Bien. Cogí el tenedor y empecé a comer, ignorando a los hombres que esperaban mi señal para recoger el cadáver de Bernito. Nadie se movió hasta que me tragué el último bocado de filete.