— Sí.
De vuelta en la habitación, Matilda llamó para repetir lo que había dicho Tadeo, y Ricardo dijo que reservaría el hotel enseguida.
Matilda dejó el móvil y frunció el ceño.
Debería estar contenta de que Tadeo había aceptado cenar con Ricardo y Aura, así su posición estaría asegurada.
Pero Tadeo era demasiado caprichoso, y quizá al cabo de un tiempo volviera a convertirse en un pervertido.
Así que no podía apostar todas las posibilidades por él.
El bebé de Beata no podría nacer.
A la mañana