Capítulo 42
Natalie se quedó atónita y apretó los labios, pero al final no mencionó el divorcio.

Después de ese alboroto, ninguno de los dos tenía ánimo para comer, por lo que volvieron directamente a la villa.

Al llegar a la sala de estar, Natalie miró a Leonardo y le preguntó: —Pensaba hacer algo de pasta. ¿Quieres comer?

—Yo te ayudo.

—No es necesario. Toma asiento y espera.

En el refrigerador abundaban los ingredientes frescos que la empleada doméstica compraba regularmente. Natalie tomó algunos tocinos
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