Ahora no podía escaparse.
Pero se enfadaba por ser revelada y gritó: —¡Es una grabación falsificada! ¡Yo no dije eso!
Victoria se mofó y le tendió el reproductor a Indira: —Escucha si es tu voz. ¿Creías que podrías utilizarme tan fácilmente? Ya guardé pruebas.
Cuando Indira vio el reproductor en manos de Victoria, sintió una oleada de miedo y desesperación.
Sabía que esta vez había fracasado de verdad.
Ellas discutían en la sala de vigilancia, con acusaciones e insultos.
Emiliano miraba con fria