Durante algunos minutos, la pareja de amantes permaneció en la misma posición, abrazados el uno contra el otro, recuperándose de aquel excitante y lujurioso acto; ninguno de los dos se atrevía a moverse, ni deseaba romper aquel momento maravilloso que seguramente sería inolvidable para el resto de sus días.
Ben había planificado aquel viaje para estar con Sara y disfrutar de su amor a solas, como una pareja de recién casados. Los sentimientos del pelirrubio por la chica crecían constantemen