En realidad, ya no sabía en que más pensar, mientras observaba a mi amado Leonardo dormir tan pacíficamente en nuestra cama. Jamás me había percatado que duerme con un ángel caído.
Por mi parte, siento que no puedo dormir. Miles de pensamientos pasan por mi mente, ya que solo recordar a Leonardo apuntándole directamente a la cabeza a Hunter, me hace creer que Leonardo haría todo por mí.
Incluso mi mente me juega la broma de imaginarse, que hubiera pasado si Leonardo hubiera apretado el gatillo.