Entrar a su habitación en donde estaba completamente fuera de sí, fue algo espectral. El olor al desinfectante, quemaba la nariz. Los sonidos de su corazón son medidos por una máquina. ¡Oh, mi querido Leonardo! Luce amarillo y sin vida.
No puedo evitar llorar con fuerza al verte de esa forma. Siempre lucía tan guapo y altanero, que ahora has pedido tu bella sonrisa mafiosa. Luce tan guapo y magistral aún, pero tengo miedo de poder perderte. Estas completamente vendado, como si fueras una momia.