Solo tenía que recordar que él era Leonardo, aquél joven bondadoso que yo conocía. Ese hombre que hubiera dado la vida por mí, si de eso se tratara. Cerré los ojos y suspiré profundamente, un suspiró que necesitaba. Al abrir mis ojos me sorprende que Leonardo siga mirándome, esperando mi respuesta ante tales declaraciones.
Me levanté con rapidez para acercarme lentamente a él, mientras su respiración estaba entre cortada. Lentamente pose mis manos sobre su pecho ancho y musculoso, mientras sent