Adriana apretó los labios y miró al distante José, quien no levantaba la vista.
¿Esto era para presentar propuestas y hablar de negocios? Esas preguntas agresivas parecían más ataques personales.
—¿Se ha quedado sin palabras, señora Adriana? —dijo Berta, la agente de Diego, al notar la expresión seria de José. Su arrogancia la hizo hablar otra vez, con demasiada seguridad:
— Si Grupo López ni siquiera puede manejar algo tan básico, la colaboración de hoy…
—¡Suficiente! —interrumpió José, golpean