Lorena ya no era capaz de seguir allí. Con la cara pálida, salió corriendo, tratando de escapar de las críticas de la gente. Sus zapatos de cristal, que eran de edición limitada, se habían convertido en su mayor problema.
Afuera del salón estaba lloviendo. Lorena tenía miedo de que el personal que la seguía con sus celulares la alcanzara, así que, sin poder evitarlo, corrió hacia la lluvia para llamar un taxi.
Cuando finalmente llegó a su casa, su vestido de alta costura estaba completamente