Capítulo207 Un mujeriego.
Madecia
Mediodía.
Fuera del Hotel, Elena se refugiaba detrás de Ana, llorando bajo el sol abrasante. A su lado, Javier la señalaba con el dedo y la regañaba:
—¡Qué hija tan ingrata la que Dios me dio!
—Si no fuera por ti, ¿crees que nuestra familia habría caído tan bajo?
Hace diez minutos, la familia de Elena había sido echada del hotel por el personal porque no podían pagar la factura. Los tres, con seis grandes maletas, llevaban todo lo que tenían en Madecia.
—¡Llora, chilla, grita! ¡Solo sab