—¡Ánimo!
—¡Vamos!
Las personas alrededor, entusiasmadas, comenzaron a animarlos.
Gracia empezó a fingir. Apenas José comenzó a correr, ella exclamó desde su espalda:
—¡José, vaya más despacio! ¡Tengo miedo!
Por lo visto, sabía perfectamente quién era él. Al parecer, la familia del duque Guillermo estaba muy bien informada.
José empezaba a molestarse. Se sentía como un idiota cargando a una mujer cansona, solo para recoger una simple hortensia. No podía entender por qué, en ese momento, había tom