—¿Y a cambio de que me ayudarías? —exclamó Aimé con ojos mordaces.
—A cambio de nada, solo no me gustan las chicas como Natalia Ford, mosquitas muertas que sabemos bien que no lo son.
Aimé rio.
—Así es, esa idiota se cree una buena chica, cuando en realidad todo lo que quiere es meterse en la cama de su propio primo —sentenció Aimé con rabia.
Marcus llamó a Swift, él lo escuchó, no podía creer que Irina se hubiese atrevido a hablar de lo de ayer con Marcus.
—¿Eso te dijo? —preguntó
—Dante,