Margaret escuchó sus palabras, supo que él decía la verdad, su corazón se sintió tan lleno de amor.
Pero, decidió esperar, al escuchar a su hijo llorar, Margaret lo arrulló en sus brazos, le dio de comer, Bennett los observó con ternura.
Al anochecer.
Bennett estaba por ir a dormir, cuando Evangelyn llamó a la puerta de la habitación.
Ben abrió y ella entró.
—¿Qué pasa?
—¿Aún no han visto la red social? —exclamó casi desesperada.
Bennett y Margaret se miraron a los ojos preocupados.
—N