Sabrina sintió que le faltaba la respiración, no podía creer lo que escuchaba, Jonathan estaba enfermo, estaba muriendo, ella tuvo un gran temor.
—Mi padre… ¿tiene cáncer? —exclamó Andrés con dolor
Sabrina vio en la expresión de Aranza que ella lo sabía bien.
—¿Tú lo sabias, mujer? ¿Por qué no querías que nos dijeran nada?
—Esa era la voluntad de Jonathan, pero este doctor no tiene ética profesional —sentenció Aranza con ojos severos.
—Puede pensar lo que quiera, Aranza, pero antes de ser m