En el cementerio.
Sabrina estaba abrazada de Jonathan.
—No sé si podré soportar no tenerlo, a hora he perdido a mi madre y padre, soy una huérfana, me siento como un naufrago perdido en el mar.
—No, estoy aquí, me tienes a mí, a nuestro bebé, a tu hermano que te adora, por favor, eres ahora mi vida entera.
Sabrina acarició su rostro, lo abrazó con más fuerza. Sintió que él era su hogar ahora.
Luego del entierro volvieron a casa,
Estar ahí era una sensación desoladora, Sabrina se fue poco d