Evana y Marcus estaban recostados en la cama, ella acarició su rostro con suavidad, podía ver lo triste que estaba.
—Quiero ser tu lugar seguro, lamento esto.
Una lágrima rodó por la mejilla de Marcus, él se abrazó a ella, era su único refugio en el mundo.
—Esto tan cansado, Evana, al menos hoy, solo hoy, déjame dormir aquí, tus brazos son mi único lugar seguro.
Evana lo abrazó con más fuerza a su pecho, besó su frente, nunca lo dejaría solo, estaba segura.
Días despues.
Marcus y Evana cui