Al día siguiente
Luego de la cena, Evana fue con Evangelyn, la notó tan triste.
Evangelyn le contó todo.
—Natalia no pudo hacerlo a propósito, Evangelyn, ella no sabía que tú gustabas de ese chico.
—Lo sé, madre, ella prometió que no volvería a verlo, pero yo no sé como lo sacaré de mi corazón —dijo Evangelyn con la mirada triste.
Evana tomó su mano. Acarició el rostro de su hija. Por alguna razón Nicol vino a su mente, pero disipó sus pensamientos del pasado.
—Escúchame, Evangelyn, nunca