—¡¿Qué has dicho?! —exclamó Marcus
—¡Es mentira, abuela! —gritó Álvaro desesperado
Fátima miró a su esposo con absoluta decepción
—Juraste nunca decir nada, Andrés.
—Lo sé, pero, si la vida de mi hijo está en riesgo, no me importa romper la promesa —dijo Andrés
Fátima negó, una lágrima corrió por su mejilla, sintió dolor que su esposo dijera la verdad, que ella no quería que nadie supiera.
—Entonces, es cierto, Ismael no es tu hijo… —dijo Marcus con la voz muy apagada
—No lo es, pero lo a