054: FIESTA DE DISFRACES (quinta parte)
La presión de su cuerpo contra el mío era una invitación a pecar, pero mi cerebro, todavía no estaba lo suficientemente afectado por el alcohol y la adrenalina, así que activó una señal de alerta.
El calor de sus manos en mis caderas me quemaba y me hacía subir la temperatura en todo el cuerpo, pero la duda era como un témpano de hielo que me hacía temblar hasta los huesos.
Me empujé suavemente contra su pecho para ganar unos centímetros de espacio pers