Cuando llegó Marcos, aparcó su auto junto a la acera. Alguna gente que se encontraba cerca se concentró en el auto lujoso que acababa de aparcar, un Ferrari, y en el hombre importante que acababa de bajarse de él. No llevaba traje, pero la ropa que llevaba puesta decía “dinero, dinero”. Madilyn se arrepintió enseguida de haberlo citado allí, pero qué podía hacer.
Marcos se acercó a ella y antes de sentarse en el banco, se aseguró de que estuviera limpio y que no fuera a estropearle su ropa de m