Capítulo 32. Un amor exclusivo
Henos aquí en la sala de espera del hospital. Tareq luce sereno. Sólo estamos él y yo. Las demás quedaron en casa por orden suya. La verdad es mejor así. No estoy para soportar las malas caras de todas ellas. La señora Fátima lleva una hora ingresada. No quiero sonar mala persona, pero sinceramente creo que ella no tiene nada y está más fuerte que un roble. Todo esto lo hace para manipular a Tareq y que Alá me perdone si estoy errada.
—Eini. —acaricio su espalda. —¿Estás preocupado? Ten fe que