Capitulo 18. Mi sabor favorito
—¡Hijo! —Exclama la señora Fátima, sorprendida. —Nunca me habías hablado de esta manera. —Espeta, dolida.
—Nunca había tenido razones para hacerlo. —Ella me ve y luego lo mira a él.
—¡Esta mujer te tiene ciego! —Asegura, señalándome, molesta.
—Quiero que escuches muy bien mis palabras, madre. Me has humillado. Me has irrespetado como hijo y cabeza de familia. Tú, mi propia madre. —La señora Fátima tiembla, asustada. Yo también lo estoy. Las palabras de Tareq son duras.
—¡Yo no he hecho