La otra cara de la moneda
La emoción de aquella noticia no tenía ningún tipo de comparación. Era un asunto incomparable el que me permitía descubrir cuanto había sufrido en mi vida para ahora poder descubrir que la vida era capaz de sonreírme de vuelta.
No tenía forma de como contenerme, por lo que comencé a llorar de inmediato en los brazos de Cristian, quien con ternura me abrazó y me estrechó en su pecho para demostrarme que él estaba ahí para mí, tal como le lo había asegurado.
―… En las b