Una mínima invitación
Ethan me estaba esperando en la cocina sin falta. Ya el reloj estaba cerca de marcar las diez de la noche, me preocupaba el hecho de que se fuera tan tarde de la casa, pues no sabía que tan lejos estaría el lugar en el que se estaba quedando, por lo que me decidí a salir de una vez de esa conversación para entonces poder dejarlo ir antes de quedar nuevamente a solas con la tortura de mis recuerdos; recuerdos que se empeñaban en traerme a memoria al señor Cavill como un hit