Malestar
Ethan y David no me quitaban la mirada de encima. A David había sido un poco más sencillo de persuadirlo diciéndole que no había pasado nada, que la visita de ese abogado solo se había suscitado por cuestiones de aquel trabajo que había tenido en el pasado. A Ethan, en cambio, sabía que debía darle una explicación mucho más profunda si quería que él dejara de verme con esa cara de preocupación y duda con la que me estuvo mirando desde que Martins se retirase del lugar.
La noche cayó de